Parroquia Santa María del Puerto Santoña (Cantabria)
Parroquia Santa María del PuertoSantoña (Cantabria)

D. Arturo Ros Murgadas, 16/dic/2023 Obispo de Santander

D. Arturo Ros Murgadas tomó posesión como Obispo de Santander el pasado 16 de diciembre de 2023.

Nació en la localidad valenciana de Vinalesa el 10 de junio de 1964 en el seno de una familia profundamente cristiana, hijo de Arturo y Consuelo. Es nieto del Beato Mártir Arturo Ros Montalt, que junto a otros compañeros fue beatificado por San Juan Pablo II en Roma, el 11 de marzo de 2001.

El 27 de junio de 2016 fue nombrado, por el Papa Francisco, Obispo Titular de Ursona (Osuna) y Auxiliar del Arzobispo de Valencia y fue ordenado el 3 de septiembre del mismo año, en la S.I. Catedral de Valencia, por el Emmo. y Rvdmo. Sr. D. Antonio, Cardenal Cañizares Llovera, Arzobispo de Valencia. En la misma fecha es nombrado Vicario General y coordinador de la Vicaría para el Laicado y la Acción Caritativa y Social de la Archidiócesis.

El 31 de octubre de 2023 era nombrado Obispo de Santander, por el Papa Francisco.

Colabora con la Parroquia

Este año, que acabamos de comenzar, hacemos una llamada a colaborar con el sostenimiento de nuestra Parroquia.

 

Como habrás visto en los medios de comunicación, se nos invita a hacer nuestras donaciones para poder sostener nuestra Parroquia y sus tareas de caridad y pastorales.

 

Puedes hacer una aportación puntual, por Bizum, o a través de suscripciones, mensual, semestral o anual.

 

Consulta en el Despacho de la Parroquia.

 

BIZUM DE PARROQUIA

         código 01104

 

BIZUM DE CÁRITAS

         código 02261

 

Adoración Nocturna

El pasado 1 de abril ha recomenzado en nuestra Parroquia de Santoña, la Adoración Nocturna.

 

Tiene lugar los primeros viernes de cada mes, después de la Misa de la tarde.

 

Si estás interesado, puedes preguntar en la misma Parroquia.

Catequesis Iniciación Cristiana

La desarrollamos en tres momentos:

 

- La Preparación al Bautismo, que impartimos a los padres al pedir el sacramento para sus hijos.

 

La Preparación a la Primera Comunión, que se desarrolla en el Centro Parroquial durante tres años, coincidiendo con los cursos 2º, 3º y 4º de Educación Primaria.

 

- La Preparación  para la Confirmación que se convoca cada año al comenzar el mes de octubre, y se desarrolla durante uno o dos años, dependiendo de la edad y situación personal de los que lo solicitan.

 

Este nuevo curso pastoral 2023-2024, en la parroquia,  comenzaremos la Catequesis infantil, los días 7 y 8 de octubre de 2023.

 

Los niñ@s de primer nivel tienen las sesiones de catequesis los martes a las 18 h.  Los de segundo nivel, los miércoles a las 18 h. Los del tercer nivel, los domingos, asistiendo a la Misa de 11 h. y a la sesión de catequesis, al terminar la Misa.

 

Oración   por las Vocaciones

Señor Jesucristo, Tú dijiste a los Apóstoles: "La mies es mucha pero los obreros son pocos; rogad al Señor de la mies que envíe obreros a su mies".

Te pedimos que concedas a tu Iglesia, por intercesión de San José,  las vocaciones sacerdotales que necesita para cumplir la misión que le encomendaste. Tú que vives y reinas porlos siglos de los siglos. Amén

Visita al Templo

El Templo parroquial está abierto todos los días. Puedes acercarte a hacer oración o a visitarlo, ya sea, personalmente, en familia, o en grupo.

 

En verano hay una guía que puede acompañarte en la visita al Templo.

 

En invierno, las visitas deben ajustarse a los horarios de apertura del templo.

 

Se ruega abstenerse de visitarlo durante los actos de culto.

Francisco - Catequesis - 2023

 

 

Miércoles, 20 de diciembre de 2023

 

Catequesis. El belén de Greccio, escuela de sobriedad y de alegría

 

Queridos hermanos y hermanas, ¡buenos días!

 

Hace 800 años, en la Navidad de 1223, San Francisco realizó en Greccio el belén viviente. Mientras en las casas y en muchos otros lugares se está preparando o terminando el belén, nos hace bien redescubrir sus orígenes.

 

¿Cómo nació el pesebre? ¿Cuál fue la intención de San Francisco? Decía así: «Quisiera representar al Niño nacido en Belén, y de alguna manera ver con los ojos del cuerpo las molestias en las que se encontró por la falta de las cosas necesarias para un recién nacido, cómo fue acostado en un pesebre y cómo yacía sobre el heno entre el buey y el asno» (Tomás de Celano, Vita prima , XXX, 84: FF 468). Francisco no quiere realizar una bella obra de arte, sino suscitar, a través del pesebre, el asombro por la extrema humildad del Señor, por las molestias que sufrió, por amor a nosotros, en la pobre gruta de Belén. De hecho, el biógrafo del santo de Asís anota: «En esa escena conmovedora resplandece la sencillez evangélica, se alaba la pobreza, se recomienda la humildad. Greccio se ha convertido en una nueva Belén» (ivi , 85: FF  469). Yo he subrayado una palabra: el asombro. Esto es importante. Si los cristianos vemos el pesebre como algo bello, como algo histórico, incluso religioso, y rezamos, esto no es suficiente. Ante el misterio de la encarnación del Verbo, ante el nacimiento de Jesús, se necesita esta actitud religiosa de asombro. Si yo ante los misterios no llego a este asombro, mi fe es simplemente superficial; una fe «de informática». No olvidemos esto.

 

Y una característica del belén es que nace como una escuela de sobriedad. Y eso tiene mucho que decirnos. Hoy, de hecho, el riesgo de perder lo que importa en la vida es grande y, paradójicamente, aumenta precisamente en Navidad —se cambia la mentalidad navideña—: inmersos en un consumismo que corroe su significado. El consumismo de la Navidad. Es cierto, que se quieren hacer regalos, eso está bien, es una forma, pero ese frenesí de ir de compras, eso llama la atención en otro lado y no está esa sobriedad de la Navidad. Miremos el pesebre: ese estupor frente al pesebre. A veces no hay espacio interior para el asombro, sino solo para organizar fiestas, para hacer fiestas.

 

Y el pesebre nace para devolvernos a lo que importa: a Dios que viene a habitar entre nosotros. Por eso es importante mirar el pesebre, porque nos ayuda a entender lo que cuenta y también las relaciones sociales de Jesús en ese momento, la familia José y María, y los seres queridos, pastores. Las personas antes que las cosas. Y muchas veces ponemos las cosas antes que las personas. Eso no funciona.

 

Pero el pesebre de Greccio, además de esa sobriedad que muestra, también habla de alegría, porque la alegría es algo diferente de la diversión. Pero divertirse no es algo malo si se hace en los buenos caminos; no es algo malo, es algo humano. Pero la alegría es más profunda aún, más humana. Y a veces existe la tentación de divertirse sin alegría; divertirse haciendo ruido, pero la alegría no existe. Es un poco la figura del payaso, que ríe, ríe, hace reír, pero el corazón está triste. La alegría es la raíz de una buena diversión en Navidad. Y sobre la alegría, dice la crónica de entonces: «¡Y llega el día de la alegría, el tiempo de la exultación! […] Francisco […] está radiante […]. La gente acude y se regocija con una alegría nunca antes saboreada [...]. Cada uno regresó a su casa lleno de inefable alegría» (Vita prima , XXX, 85-86: FF  469-470). La sobriedad, el asombro, te lleva a la alegría, la verdadera alegría, no la artificial.

 

Pero ¿de dónde procedía esta alegría navideña? No de haber traído regalos a casa o de haber vivido celebraciones fastuosas. No, era la alegría que se desborda del corazón cuando se toca con la mano la cercanía de Jesús, la ternura de Dios, que no deja solo, sino con-sola. Cercanía, ternura y compasión, así son las tres actitudes de Dios. Y mirando el pesebre, rezando delante del pesebre, podremos sentir estas cosas del Señor que nos ayudan en la vida de cada día.

 

Queridos hermanos y hermanas, el pesebre es como un pequeño pozo del que sacar la cercanía de Dios, fuente de esperanza y alegría. El pesebre es como un Evangelio vivo, un Evangelio doméstico. Es como el pozo en la Biblia, es el lugar del encuentro, donde llevar a Jesús, como hicieron los pastores de Belén y la gente de Greccio, las expectativas y las preocupaciones de la vida. Llevar a Jesús las expectativas y preocupaciones de la vida. Si ante el pesebre confiamos a Jesús todo lo que nos importa, experimentaremos también nosotros «una gran alegría» (Mt  2,10), una alegría que viene precisamente de la contemplación, del espíritu de asombro con el que voy a contemplar estos misterios. Vayamos delante del pesebre. Cada uno mire y deje que el corazón sienta algo.

 

 

Miércoles, 27 de diciembre de 2023

 

Catequesis. Vicios y virtudes. 1. Introducción: custodiar el corazón

 

Queridos hermanos y hermanas:

 

Hoy Comenzamos un nuevo ciclo de catequesis, dedicado al tema de los vicios y las virtudes. Como punto de partida nos situamos en el libro del Génesis, donde se presenta, de diversa manera, la dinámica del mal y de la tentación. En el relato de Adán y Eva, por ejemplo, vemos cómo Dios quiere preservar a la humanidad de la presunción de omnipotencia, de querer ser como dioses. En cambio, ellos sucumben a la tentación, no reconocen sus propios límites, la soberbia entra en sus corazones y rompen la armonía con Dios, y el mal es el mismo castigo.

 

Con estos relatos, la Biblia nos enseña que no hay que detenerse a dialogar con el diablo con el diablo nunca se dialoga, nunca, a veces podemos pensar que lo podemos vencer. El demonio actúa muchas veces bajo apariencia de bien. Por eso, en nuestra vida cristiana es fundamental discernir si nuestros pensamientos y deseos provienen de Dios o, por el contrario, del adversario. Para ello es necesario que permanezcamos siempre vigilantes y, sobre todo, custodiando el corazón.

Llamamiento y oración por Ucranía del Papa Francisco

 

Queridos hermanos y hermanas, en el dolor de esta guerra hacemos una oración todos juntos, pidiendo al Señor el perdón y pidiendo la paz. Rezaremos una oración escrita por un obispo italiano.

 

Perdónanos la guerra, Señor.

Señor Jesucristo, Hijo de Dios, ten misericordia de nosotros pecadores.
Señor Jesús, nacido bajo las bombas de Kiev, ten piedad de nosotros.
Señor Jesús, muerto en brazos de la madre en un bunker de Járkov, ten piedad de nosotros.
Señor Jesús, enviado veinteañero al frente, ten piedad de nosotros.
Señor Jesús, que ves todavía las manos armadas en la sombra de tu cruz, ¡ten piedad de nosotros!

Perdónanos Señor,
perdónanos, si no contentos con los clavos con los que atravesamos tu mano, seguimos bebiendo la sangre de los muertos desgarrados por las armas.
Perdónanos, si estas manos que habías creado para custodiar, se han transformado en instrumentos de muerte.
Perdónanos, Señor, si seguimos matando a nuestros hermanos, perdónanos si seguimos como Caín quitando las piedras de nuestro campo para matar a Abel.
Perdónanos, si seguimos justificando con nuestro cansancio la crueldad, si con nuestro dolor legitimamos la brutalidad de nuestras acciones.
Perdónanos la guerra, Señor. Perdónanos la guerra, Señor.

Señor Jesucristo, Hijo de Dios, ¡te imploramos! ¡Detén la mano de Caín!
Ilumina nuestra conciencia,
no se haga nuestra voluntad,
¡no nos abandones a nuestras acciones!
¡Detennos, Señor, detennos!
Y cuando hayas parado la mano de Caín, cuida también de él. Es nuestro hermano.
Oh Señor, ¡pon un freno a la violencia!
¡Detennos, Señor!

Amén.

Cáritas en Santoña - Evangelio solidario

Usando el teléfono… “para estar cerca”

 

Siguiendo las orientaciones de Cáritas Diocesana, la Parroquia ha habilitado un teléfono de contacto, con un horario diario, para atender a las personas que, por su situación, requieran nuestra ayuda. La atención es presencial. Quien desea acudir llama por teléfono a la parroquia en los horarios indicados y se le indica día y hora de la atención.

 

Atenciones  Primarias realizadas

 

Desde el comienzo de la epidemia del Covid-19, y una vez recuperarda la normalidad, se vienen realizando muchas acciones de atención según nos lo van solicitando. En este tiempo está creciendo la demanda de ayuda. Los costos de la electricidad, combustibles, alimentos, alquileres..., están dañando los pocos medios de vida de las personas con menos medios económicos.

 

Con apoyo y colaboraciones

 

Desde un primer momento hemos estado en contacto con las instituciones del municipio para coordinar las ayudas necesarias.

 

Las ayudas y atenciones actuales requieren medios económicos, que recibimos de suscripciones periódicas a Cáritas Parroquial y de donativos puntuales.

 

diciembre de 2022

Francisco - La Santa Misa del domingo

Queridos hermanos y hermanas, ¡buenos días!

 

Retomando el camino de catequesis sobre la Misa, hoy nos preguntamos: ¿Por qué ir a Misa el domingo?

 

La celebración dominical de la Eucaristía está al centro de la vida de la Iglesia (Cfr. Catecismo de la Iglesia Católica, n. 2177). Nosotros los cristianos vamos a Misa el domingo para encontrar al Señor resucitado, o mejor dicho para dejarnos encontrar por Él, escuchar su palabra, nutrirnos en su mesa, y así hacernos Iglesia, es decir, su Cuerpo místico viviente en el mundo.

 

Lo han comprendido, desde el primer momento, los discípulos de Jesús, los cuales han celebrado el encuentro eucarístico con el Señor en el día de la semana que los judíos llamaban “el primero de la semana” y los romanos “día del sol”, porque ese día Jesús había resucitado de los muertos y se había aparecido a los discípulos, hablando con ellos, comiendo con ellos, donándoles a ellos el Espíritu Santo (Cfr. Mt 28,1; Mc 16,9.14; Lc 24,1.13; Jn 20,1.19), como hemos escuchado en la Lectura bíblica. Incluso la gran efusión del Espíritu en Pentecostés sucede el domingo, el quincuagésimo día después de la resurrección de Jesús. Por estas razones, el domingo es un día santo para nosotros, santificado por la celebración eucarística, presencia viva del Señor entre nosotros y para nosotros. ¡Es la Misa, pues, lo que hace al domingo cristiano! El domingo cristiano gira alrededor de la Misa. ¿Qué domingo es, para un cristiano, aquel en el cual falta el encuentro con el Señor?

 

Existen comunidades cristianas que, lamentablemente, no pueden gozar de la Misa cada domingo; sin embargo ellas, en este santo día, están llamadas a recogerse en oración en el nombre del Señor, escuchando la Palabra de Dios y teniendo vivo el deseo de la Eucaristía.

 

Algunas sociedades secularizadas han perdido el sentido cristiano del domingo iluminado por la Eucaristía. Es un pecado, esto. En este contexto es necesario reavivar esta conciencia, para recuperar el significado de la fiesta – no perder el sentido de la fiesta –, el significado de la alegría, de la comunidad parroquial, de la solidaridad, del descanso que repone el alma y el cuerpo (Cfr. Catecismo de la Iglesia Católica, nn. 2177-2188). De todos estos valores nos es maestra la Eucaristía, domingo tras domingo. Por esto el Concilio Vaticano II ha querido reafirmar que «el domingo es la fiesta primordial, que debe presentarse e inculcarse a la piedad de los fieles, de modo que sea también día de alegría y de liberación del trabajo» (Const. Sacrosanctum Concilium, 106).

 

La abstención dominical del trabajo no existía en los primeros siglos: es un aporte específico del cristianismo. Por tradición bíblica los judíos descansan el sábado, mientras en la sociedad romana no estaba previsto un día semanal de abstención de los trabajos serviles. Fue el sentido cristiano del vivir como hijos y no como esclavos, animado por la Eucaristía, a hacer del domingo – casi universalmente – el día de descanso.

 

Sin Cristo somos condenados a ser dominados por el cansancio del cotidiano, con sus preocupaciones, y del temor del mañana. El encuentro dominical con el Señor nos da la fuerza de vivir el hoy con confianza y valentía e ir adelante con esperanza. Por esto los cristianos vamos a encontrar al Señor el domingo, en la celebración eucarística.

 

La Comunión eucarística con Jesús, Resucitado y Vivo en eterno, anticipa el domingo sin ocaso, cuando no existirá más fatiga ni dolor ni luto ni lágrimas, sino sólo la alegría de vivir plenamente y por siempre con el Señor. También de este beato descanso nos habla la Misa del domingo, enseñándonos, en el fluir de la semana, a encomendarnos en las manos del Padre que está en los cielos.

 

¿Qué cosa podemos responder a quien dice que no sirve ir a Misa, ni siquiera el domingo, porque lo importante es vivir bien, amar al prójimo? Es verdad que la calidad de la vida cristiana se mide por la capacidad de amar, como ha dicho Jesús: «En esto todos reconocerán que ustedes son mis discípulos: en el amor que se tengan los unos a los otros» (Jn 13,35); pero, ¿Cómo podemos practicar el Evangelio sin tomar la energía necesaria para hacerlo, un domingo detrás del otro, de la fuente inagotable de la Eucaristía? No vamos a Misa para dar algo a Dios, sino para recibir de Él lo que de verdad tenemos necesidad. Lo recuerda la oración de la Iglesia, que así se dirige a Dios: «Pues aunque no necesitas nuestra alabanza, ni nuestras bendiciones te enriquecen, tú inspiras y haces tuya nuestra acción de gracias, para que nos sirva de salvación» (Misal Romano, Prefacio Común IV).

 

En conclusión, ¿Por qué ir a Misa el domingo? No es suficiente responder que es un precepto de la Iglesia; esto ayuda a cuidar el valor, pero esto sólo no es suficiente.

 

Nosotros los cristianos tenemos necesidad de participar en la Misa dominical porque sólo con la gracia de Jesús, con su presencia viva en nosotros y entre nosotros, podemos poner en práctica su mandamiento, y así ser sus testigos creíbles.

Gracias.

Santa María del Puerto

 

Oh Madre de Dios, Tú nunca has desoído las súplicas que en tierra y mar te hemos dirigido.

 

Al amparo de Tu manto, tus hijos de estas siete villas han sentido el faro y la guía que les protege siempre que acuden a Ti.

 

Te pedimos Madre y Virgen del Puerto que nos ayudes a caminar con la luz de la fe, que ilumine nuestras vidas y nuestras familias en esta Tu amada villa de Santoña.

 

Sé Tú, la Rosa de los Vientos que asegure la singladura de nuestras gentes de la mar y la gloria de nuestro vivir.

A las 12 h., cada día, saludamos a la Virgen rezando el Angelus.

V. El Ángel del Señor anunció a María.

R. Y concibió por obra del Espíritu Santo.

 

Dios te salve, María, llena eres de gracia...

 

V. He aquí la esclava del Señor.

R. Hágase en mí, según tu palabra.

 

Dios te salve, María, llena eres de gracia...

 

V. Y el Verbo se hizo carne.

R. Y habitó entre nosotros.

 

Dios te salve, María, llena eres de gracia...

 

V. Ruega por nosotros Santa Madre de Dios.

R. Para que seamos dignos de alcanzar las promesas de nuestro Señor Jesucristo.

 

V. Oremos

Te suplicamos, Señor, que derrames tu gracia en nuestras almas para que los que, por el anuncio del Ángel, hemos conocido la encarnación de tu Hijo Jesucristo, por su Pasión y Cruz seamos llevados a la gloria de su Resurrección. Por el mismo Jesucristo Nuestro Señor.

 

R. Amén.

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