Parroquia Santa María del Puerto Santoña (Cantabria)
Parroquia Santa María del PuertoSantoña (Cantabria)

CATEQUESIS PARROQUIAL  2022 - 2023

El plazo para inscribir a los hijos en la catequesis de Iniciación Cristiana será del lunes 19 hasta el viernes 23 de septiembre de este año 2022.

 

Se hace en la Oficina del Centro Parroquial en los horarios acostumbrados.

Colabora con la Parroquia

Este año, que acabamos de comenzar, hacemos una llamada a colaborar con el sostenimiento de nuestra Parroquia.

 

Como habrás visto en los medios de comunicación, se nos invita a hacer nuestras donaciones para poder sostener nuestra Parroquia y sus tareas de caridad y pastorales.

 

Puedes hacer una aportación puntual, por Bizum, o a través de suscripciones, mensual, semestral o anual.

 

Consulta en el Despacho de la Parroquia.

 

BIZUM DE PARROQUIA

         código 01104

 

BIZUM DE CÁRITAS

         código 02261

 

Adoración Nocturna

El pasado 1 de abril ha recomenzado en nuestra Parroquia de Santoña, la Adoración Nocturna.

 

Tiene lugar los primeros viernes de cada mes, después de la Misa de la tarde.

 

Si estás interesado, puedes preguntar en la misma Parroquia.

Catequesis Iniciación Cristiana

La desarrollamos en tres momentos:

 

- La Preparación al Bautismo, que impartimos a los padres al pedir el sacramento para sus hijos.

 

La Preparación a la Primera Comunión, que se desarrolla en el Centro Parroquial durante tres años, coincidiendo con los cursos 2º, 3º y 4º de Educación Primaria.

 

- La Preparación  para la Confirmación que se convoca cada año al comenzar el mes de octubre, y se desarrolla durante uno o dos años, dependiendo de la edad y situación personal de los que lo solicitan.

 

Este nuevo curso pastoral en la parroquia se comienza con la inscripción de los niños a la Catequesis infantil.

 

Los que cursan 2º de primaria comienzan en el nivel 1 y los del tercer curso  el nivel 2.

 

Oración   por las Vocaciones

Señor Jesucristo, Tú dijiste a los Apóstoles: "La mies es mucha pero los obreros son pocos; rogad al Señor de la mies que envíe obreros a su mies".

Te pedimos que concedas a tu Iglesia, por intercesión de San José,  las vocaciones sacerdotales que necesita para cumplir la misión que le encomendaste. Tú que vives y reinas porlos siglos de los siglos. Amén

Visita al Templo

El Templo parroquial está abierto todos los días. Puedes acercarte a hacer oración o a visitarlo, ya sea, personalmente, en familia, o en grupo.

 

En verano hay una guía que puede acompañarte en la visita al Templo

Su horario de atención es, de lunes a viernes de 10 a 13:30 h. y  de 16 a 18:45 h. y los sábados de 10 a 13:30 h. y de 16:30 a 18:45 h.

 

Se ruega abstenerse de visitarlo durante los actos de culto.

Francisco - Catequesis del miércoles

1 de junio de 2022

 

Queridos hermanos y hermanas:

En esta catequesis consideramos, con el salmista la fragilidad y la vulnerabilidad presentes en la vida de los ancianos. Esta realidad, que ya es dura en sí misma, da origen en nuestra civilización a situaciones de abandono, de engaños y de abusos contra las personas mayores. Es paradójico que nuestra sociedad, tan avanzada en su presunta eficacia, propicie al mismo tiempo estas injusticias, cada vez más numerosas, que lejos de ser una excepción, muestran palpablemente la cultura del descarte que se ha apoderado de todos nosotros y de la sociedad.

Ante esto, el salmista reafirma su confianza en el Señor, que es para él “la roca de refugio” (Sal 71, 3). Pues, de hecho, cuando nuestras fuerzas se terminan, el Señor nos colma de seguridad y fortaleza. Toda la sociedad debe sentirse interpelada por su incapacidad de convivir con la vejez, incapacidad que en ocasiones llega a hacer que los ancianos sean despojados de su dignidad y no se acepte la vulnerabilidad y fragilidad propias de esa etapa de la vida.

Estamos llamados a acoger el magisterio de la fragilidad, que la vejez pone antes nuestros ojos de manea creíble en todo el arco de la vida humana, pues todos tenemos necesidad de confiar en Dios e invocar su ayuda. El magisterio de la fragilidad es necesario para realizar una reforma indispensable en nuestra civilización, pues la marginación de los ancianos afecta todas las etapas de la vida.

 

8 de junio de 2022

 

Queridos hermanos y hermanas:

En la catequesis de hoy reflexionamos sobre la importante figura de un anciano del Nuevo Testamento: Nicodemo, a quien Jesús le dice que para “ver el Reino de Dios” hay que “renacer de lo alto”. Nicodemo no entiende sus palabras, y le plantea la imposibilidad de volver a nacer cuando uno ya es viejo. Pero Jesús se refiere a un nuevo nacimiento en el Espíritu, para el cual la ancianidad no es obstáculo, y a que nos dejemos abrazar por la ternura del amor creador de Dios.

En esta época que vivimos el mito de la eterna juventud es una obsesión. La vejez se desprecia, olvidando que la vida terrenal es un “inicio” y no una “conclusión”; caminamos hacia la eternidad. En este camino, la fe nos permite “ver” el Reino de Dios. En este sentido, quienes atraviesan la etapa de la ancianidad pueden descubrir, a la luz del Evangelio, una nueva misión: ser signos e instrumentos del amor de Dios que señalan cuál es la meta definitiva a la que estamos llamados.

 

15 de junio de 2022

 

Queridos hermanos y hermanas:

Hoy nos ayuda a reflexionar sobre la ancianidad el relato de la curación de la suegra de Simón, una mujer enferma que recibe la visita de Jesús, y su vida cambia. En este breve pasaje evangélico encontramos varias enseñanzas. Vemos, en primer lugar, que Jesús no va solo, sino acompañado de sus discípulos. Esto nos recuerda que son los miembros de la comunidad cristiana —familiares, amigos— quienes visitan, consuelan y ayudan a las personas mayores que atraviesan momentos de dificultad.

También son significativos los gestos que realiza Jesús y la actitud de esta mujer. Jesús se acerca a ella, la toma de la mano y hace que se levante, con delicadeza y ternura. Inclinándose ante quien lo necesita, Jesús revela su sensibilidad por los que sufren y anuncia la salvación. La suegra de Pedro, al verse curada, responde con gratitud y espíritu de servicio. Podemos decir que agradece los dones que ha recibido de Dios con fe y alegría, a través de obras concretas.

 

22 de junio de 2022

 

Queridos hermanos y hermanas:

En la catequesis de hoy reflexionamos sobre el diálogo de Jesús con Pedro, que está al final del Evangelio de Juan. Se trata de un coloquio directo y abierto entre el Maestro y el discípulo, basado en la libertad y en la verdad. En este pasaje encontramos también algunas referencias a la ancianidad. Jesús advierte a Pedro que, con el paso del tiempo, tendrá que aprender a seguirlo teniendo en cuenta la propia fragilidad, que lo limitará en su acción e, incluso, en ciertos aspectos, lo llevará a depender de los demás.     

Este diálogo nos brinda una gran enseñanza, y es que en cada etapa de la vida tenemos que conocernos y aprender a ser coherentes, contando con nuestras fragilidades, contando con nuestras limitaciones. Para ello necesitamos, sobre todo en la ancianidad, una espiritualidad que nos ayude a mantenernos fieles al seguimiento de Cristo hasta el final, sabiendo dar espacio a las jóvenes generaciones que vienen detrás de nosotros; y a agradecer al Señor todas las bendiciones que recibimos de su infinita bondad.

 
 

Llamamiento y oración por Ucranía del Papa Francisco

 

Queridos hermanos y hermanas, en el dolor de esta guerra hacemos una oración todos juntos, pidiendo al Señor el perdón y pidiendo la paz. Rezaremos una oración escrita por un obispo italiano.

 

Perdónanos la guerra, Señor.

Señor Jesucristo, Hijo de Dios, ten misericordia de nosotros pecadores.
Señor Jesús, nacido bajo las bombas de Kiev, ten piedad de nosotros.
Señor Jesús, muerto en brazos de la madre en un bunker de Járkov, ten piedad de nosotros.
Señor Jesús, enviado veinteañero al frente, ten piedad de nosotros.
Señor Jesús, que ves todavía las manos armadas en la sombra de tu cruz, ¡ten piedad de nosotros!

Perdónanos Señor,
perdónanos, si no contentos con los clavos con los que atravesamos tu mano, seguimos bebiendo la sangre de los muertos desgarrados por las armas.
Perdónanos, si estas manos que habías creado para custodiar, se han transformado en instrumentos de muerte.
Perdónanos, Señor, si seguimos matando a nuestros hermanos, perdónanos si seguimos como Caín quitando las piedras de nuestro campo para matar a Abel.
Perdónanos, si seguimos justificando con nuestro cansancio la crueldad, si con nuestro dolor legitimamos la brutalidad de nuestras acciones.
Perdónanos la guerra, Señor. Perdónanos la guerra, Señor.

Señor Jesucristo, Hijo de Dios, ¡te imploramos! ¡Detén la mano de Caín!
Ilumina nuestra conciencia,
no se haga nuestra voluntad,
¡no nos abandones a nuestras acciones!
¡Detennos, Señor, detennos!
Y cuando hayas parado la mano de Caín, cuida también de él. Es nuestro hermano.
Oh Señor, ¡pon un freno a la violencia!
¡Detennos, Señor!

Amén.

Cáritas en Santoña - Covid-19

Usando el teléfono… “para estar cerca”

 

Siguiendo las orientaciones de Cáritas Diocesana, la Parroquia ha habilitado un teléfono de contacto, con un horario diario, para atender a las personas que, por su situación, requieran nuestra ayuda. El protocolo que se sigue consiste en recoger su nombre y número de teléfono, indicando a la persona que nos llama, que un Voluntario de Cáritas se pondrá en contacto con Él, lo antes posible. Hasta la fecha se han atendido 32 llamadas.

 

Además los Voluntarios de Cáritas se han puesto en contacto -varias veces- con 17 personas y/o familias que, a lo largo del año, han venido acompañando y que podían necesitar ayuda, ya sea para hablar de su situación personal o familiar, de cómo lo llevan y, si es necesario, para socorrer las necesidades que pudieran tener, dada la situación actual.

 

Atenciones  Primarias realizadas

 

A partir del decreto del estado de alarma, se han realizado varias acciones de atención según nos lo van solicitando.

 

Las primeras peticiones de ayuda, comenzaron el 20 de marzo, y hasta hoy se ha ayudado a más de 25 familias, que superan las 70 personas, entre adultos y niños. A varias de ellas, hasta el momento, se las ha ayudado dos o tres veces.

 

La dinámica que se sigue, es invitar al responsable familiar a que acuda a un comercio de Santoña, con el que se ha llegado a un acuerdo para esta atención, donde compran alimentos y útiles de aseo o limpieza necesarios para su hogar. Luego Cáritas se hace cargo del pago de las compras.

 

Entre los beneficiarios hay varios niños pequeños y hasta una niña de un mes de vida, por tanto, nacida durante esta Pandemia.

 

Con apoyo y colaboraciones

 

Desde un primer momento hemos estado en contacto con el Alcalde de Santoña, coordinando las ayudas, para poder hacerlas llegar a más personas que están en situación de necesidad.

 

También hemos recibido ayudas destinadas a hacer posible la atención que comentamos. Las Cofradías de la Parroquia, el grupo de Partido Popular del Ayuntamiento y algunas personas concretas han hecho aportaciones económicas, otras personas haciendo llegar alimentos a la Parroquia, que se van distribuyendo, en la medida de lo posible.

 

23 de mayo de 2020

ORACIÓN DEL PAPA FRANCISCO PARA PEDIR EL FIN DE LA PANDEMIA

Oración a María

 

Oh María,
tú resplandeces siempre en nuestro camino
como un signo de salvación y esperanza.
A ti nos encomendamos, Salud de los enfermos,
que al pie de la cruz fuiste asociada al dolor de Jesús,
manteniendo firme tu fe.

Tú, Salvación del pueblo romano,
sabes lo que necesitamos
y estamos seguros de que lo concederás
para que, como en Caná de Galilea,
vuelvan la alegría y la fiesta
después de esta prueba.

Ayúdanos, Madre del Divino Amor,
a conformarnos a la voluntad del Padre
y hacer lo que Jesús nos dirá,
Él que tomó nuestro sufrimiento sobre sí mismo
y se cargó de nuestros dolores
para guiarnos a través de la cruz,
a la alegría de la resurrección. Amén.

Bajo tu amparo nos acogemos, Santa Madre de Dios,
no desprecies nuestras súplicas en las necesidades,
antes bien líbranos de todo peligro, oh Virgen gloriosa y bendita.

 

Francisco - La Santa Misa del domingo

Queridos hermanos y hermanas, ¡buenos días!

 

Retomando el camino de catequesis sobre la Misa, hoy nos preguntamos: ¿Por qué ir a Misa el domingo?

 

La celebración dominical de la Eucaristía está al centro de la vida de la Iglesia (Cfr. Catecismo de la Iglesia Católica, n. 2177). Nosotros los cristianos vamos a Misa el domingo para encontrar al Señor resucitado, o mejor dicho para dejarnos encontrar por Él, escuchar su palabra, nutrirnos en su mesa, y así hacernos Iglesia, es decir, su Cuerpo místico viviente en el mundo.

 

Lo han comprendido, desde el primer momento, los discípulos de Jesús, los cuales han celebrado el encuentro eucarístico con el Señor en el día de la semana que los judíos llamaban “el primero de la semana” y los romanos “día del sol”, porque ese día Jesús había resucitado de los muertos y se había aparecido a los discípulos, hablando con ellos, comiendo con ellos, donándoles a ellos el Espíritu Santo (Cfr. Mt 28,1; Mc 16,9.14; Lc 24,1.13; Jn 20,1.19), como hemos escuchado en la Lectura bíblica. Incluso la gran efusión del Espíritu en Pentecostés sucede el domingo, el quincuagésimo día después de la resurrección de Jesús. Por estas razones, el domingo es un día santo para nosotros, santificado por la celebración eucarística, presencia viva del Señor entre nosotros y para nosotros. ¡Es la Misa, pues, lo que hace al domingo cristiano! El domingo cristiano gira alrededor de la Misa. ¿Qué domingo es, para un cristiano, aquel en el cual falta el encuentro con el Señor?

 

Existen comunidades cristianas que, lamentablemente, no pueden gozar de la Misa cada domingo; sin embargo ellas, en este santo día, están llamadas a recogerse en oración en el nombre del Señor, escuchando la Palabra de Dios y teniendo vivo el deseo de la Eucaristía.

 

Algunas sociedades secularizadas han perdido el sentido cristiano del domingo iluminado por la Eucaristía. Es un pecado, esto. En este contexto es necesario reavivar esta conciencia, para recuperar el significado de la fiesta – no perder el sentido de la fiesta –, el significado de la alegría, de la comunidad parroquial, de la solidaridad, del descanso que repone el alma y el cuerpo (Cfr. Catecismo de la Iglesia Católica, nn. 2177-2188). De todos estos valores nos es maestra la Eucaristía, domingo tras domingo. Por esto el Concilio Vaticano II ha querido reafirmar que «el domingo es la fiesta primordial, que debe presentarse e inculcarse a la piedad de los fieles, de modo que sea también día de alegría y de liberación del trabajo» (Const. Sacrosanctum Concilium, 106).

 

La abstención dominical del trabajo no existía en los primeros siglos: es un aporte específico del cristianismo. Por tradición bíblica los judíos descansan el sábado, mientras en la sociedad romana no estaba previsto un día semanal de abstención de los trabajos serviles. Fue el sentido cristiano del vivir como hijos y no como esclavos, animado por la Eucaristía, a hacer del domingo – casi universalmente – el día de descanso.

 

Sin Cristo somos condenados a ser dominados por el cansancio del cotidiano, con sus preocupaciones, y del temor del mañana. El encuentro dominical con el Señor nos da la fuerza de vivir el hoy con confianza y valentía e ir adelante con esperanza. Por esto los cristianos vamos a encontrar al Señor el domingo, en la celebración eucarística.

 

La Comunión eucarística con Jesús, Resucitado y Vivo en eterno, anticipa el domingo sin ocaso, cuando no existirá más fatiga ni dolor ni luto ni lágrimas, sino sólo la alegría de vivir plenamente y por siempre con el Señor. También de este beato descanso nos habla la Misa del domingo, enseñándonos, en el fluir de la semana, a encomendarnos en las manos del Padre que está en los cielos.

 

¿Qué cosa podemos responder a quien dice que no sirve ir a Misa, ni siquiera el domingo, porque lo importante es vivir bien, amar al prójimo? Es verdad que la calidad de la vida cristiana se mide por la capacidad de amar, como ha dicho Jesús: «En esto todos reconocerán que ustedes son mis discípulos: en el amor que se tengan los unos a los otros» (Jn 13,35); pero, ¿Cómo podemos practicar el Evangelio sin tomar la energía necesaria para hacerlo, un domingo detrás del otro, de la fuente inagotable de la Eucaristía? No vamos a Misa para dar algo a Dios, sino para recibir de Él lo que de verdad tenemos necesidad. Lo recuerda la oración de la Iglesia, que así se dirige a Dios: «Pues aunque no necesitas nuestra alabanza, ni nuestras bendiciones te enriquecen, tú inspiras y haces tuya nuestra acción de gracias, para que nos sirva de salvación» (Misal Romano, Prefacio Común IV).

 

En conclusión, ¿Por qué ir a Misa el domingo? No es suficiente responder que es un precepto de la Iglesia; esto ayuda a cuidar el valor, pero esto sólo no es suficiente.

 

Nosotros los cristianos tenemos necesidad de participar en la Misa dominical porque sólo con la gracia de Jesús, con su presencia viva en nosotros y entre nosotros, podemos poner en práctica su mandamiento, y así ser sus testigos creíbles.

Gracias.

Santa María del Puerto

 

Oh Madre de Dios, Tú nunca has desoído las súplicas que en tierra y mar te hemos dirigido.

 

Al amparo de Tu manto, tus hijos de estas siete villas han sentido el faro y la guía que les protege siempre que acuden a Ti.

 

Te pedimos Madre y Virgen del Puerto que nos ayudes a caminar con la luz de la fe, que ilumine nuestras vidas y nuestras familias en esta Tu amada villa de Santoña.

 

Sé Tú, la Rosa de los Vientos que asegure la singladura de nuestras gentes de la mar y la gloria de nuestro vivir.

A las 12 h., cada día, saludamos a la Virgen rezando el Angelus.

V. El Ángel del Señor anunció a María

R. Y concibió por obra del Espíritu Santo.

 

Dios te salve, María, llena eres de gracia...

 

V. He aquí la esclava del Señor.

R. Hágase en mi según tu palabra.

 

Dios te salve, María, llena eres de gracia...

 

V. Y el Verbo se hizo carne.

R. Y habitó entre nosotros.

 

Dios te salve, María, llena eres de gracia...

 

V. Ruega por nosotros, Santa Madre de Dios.

 

R. Para que seamos dignos de alcanzar las promesas de Nuestro Señor Jesucristo.

 

V. Oremos

Te suplicamos, Señor, que derrames tu gracia en nuestras almas para que los que, por el anuncio del Ángel, hemos conocido la encarnación de tu Hijo Jesucristo, por su Pasión y Cruz seamos llevados a la gloria de su Resurrección. Por el mismo Jesucristo Nuestro Señor.

 

R. Amén.

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